La costa caribeña de Costa Rica se siente como otro país. La población es en buena parte afrocaribeña, descendiente de trabajadores jamaicanos llegados en el siglo XIX para el ferrocarril y las bananeras; se habla inglés criollo además de español, se cocina con coco y la música que suena es calipso y reggae, no cumbia.
El Caribe sur
Puerto Viejo de Talamanca es el centro de todo: un pueblo pequeño y desordenado del que sale una carretera costera bordeada de playas. Al sur están Playa Cocles, con olas; Punta Uva, la más bonita, de aguas tranquilas y arena entre palmeras; y Manzanillo, al borde del refugio Gandoca-Manzanillo. Todo el tramo se recorre en bicicleta, que es como se mueve la gente aquí.
El Parque Nacional Cahuita, un poco al norte, tiene un sendero llano de unos ocho kilómetros junto al mar, con arrecife de coral frente a la costa y una probabilidad muy alta de ver perezosos y monos aulladores. La entrada por Kelly Creek funciona con donación voluntaria, un sistema poco común y bien defendido por la comunidad local.
Tierra adentro, el territorio indígena bribri se puede visitar con guías de la propia comunidad, que explican el cultivo del cacao y su procesado tradicional.
Tortuguero
Tortuguero, más al norte, no tiene acceso por carretera: se llega en lancha por una red de canales o en avioneta. Recorrer esos canales al amanecer, en barca eléctrica o en kayak, es la mejor observación de fauna accesible del país: caimanes, tortugas de río, martines pescadores, monos y, con suerte, manatíes.
Es además uno de los principales sitios de anidación de la tortuga verde del Atlántico. El desove se produce entre julio y octubre y solo se observa de noche, con guía autorizado, sin linternas blancas ni fotografías con flash.
La cocina
Aquí se come distinto. El rice and beans caribeño se cocina con leche de coco, y no debe confundirse con el gallo pinto del valle central. El rondón es un guiso lento de pescado o carne con coco, tubérculos y plátano. Se usa mucho el chile panameño y el pan bon dulce.
Cuándo ir
El Caribe tiene su propio patrón de lluvias, contrario al del Pacífico: los meses más secos y fiables suelen ser septiembre y octubre, justo cuando el resto del país está en lo peor de la estación húmeda. Febrero y marzo también funcionan bien.